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Tres microrrelatos de concurso

imagen de autor: Javier Eugercio escritor
También estoy por aquí…

Con las palabras clave de este post (microrrelatos concurso) intento posicionarme en los buscadores, pero mi objetivo es hablarte de los concursos de microrrelatos, denunciar a unos sinvergüenzas y compartir tres microtextos de mi cosecha. Al lío…

Tiempo estimado de lectura: 5min

Concursos de microrrelatos

No suelo participar en concursos literarios, pero me digo en muchas ocasiones que debería hacerlo más a menudo. Esta pasividad, en el caso de los microrrelatos, se debe a los siguientes motivos:

  1. Los que seguís mi actividad literaria, sabéis que publico microrrelatos (en este blog y en mis redes sociales) con bastante frecuencia y los concursos solo admiten textos inéditos. Si reservara los míos para concursar no podría publicarlos y mi prioridad número uno es compartirlos con mi distinguida audiencia.
  2. Estar informado de las distintas convocatorias y preparar textos que se ajusten a ellas, supone un tiempo y esfuerzo extra que suele quitarte las ganas de concursar.
  3. Las condenadas bases de los concursos dan mucha pereza. Leerlas con atención, preparar los archivos con los datos pertinentes y realizar los envíos: más tiempo y esfuerzo.
  4. Antes participaba de higos a brevas en concursos que solo admiten envíos postales, pero acabé hasta los mismísimos de imprimir, grapar, gastar dinero a lo tonto y contribuir al gasto innecesario de papel. Creo que los jurados deberían adaptarse a la era digital y deberíamos boicotear estos concursos para forzarles a que lo hagan.

Participar en concursos de microrrelatos

Hay una página clave para el asunto de los concursos en castellano: escritores.org

Todo el mundo la conoce, pero yo te la dejo enlazada en la pestaña que nos interesa: concursos de narrativa breve. Cuentos, relatos, cartas y por supuesto, microrrelatos.

Además, por si te interesa, esta página dispone de una amplia gama de valiosos recursos para escritores. No dejes de visitarla si no la conoces.

Tres microrrelatos de concurso

Llegó la hora de compartir tres microrrelatos de concurso que obtuvieron el reconocimiento de un jurado.

En primer lugar, hablaré de mi concurso fetiche: Concurso de Microrrelatos Lenteja de Tierra de Campos. Participé tres años consecutivos (2017, 2018 y 2019) con un excelente resultado: tercer premio (2018) y finalista (2017).

Que no te engañen las apariencias, la inclusión de la palabra «Lenteja» (debe aparecer en el micro) no resta ni un ápice de valor a este prestigioso concurso que acumula cada año cerca de 500 participaciones.

Este año también participo, si la suerte está de mi parte tendré que reeditar el post para incluir un nuevo logro.

Con el siguiente relato obtuve el tercer premio: fin de semana en una hospedería rural para dos personas; con jacuzzi en la habitación, una deliciosa cocina tradicional y servicio de spa a un precio muy razonable.

¿A que merece la pena participar?

Tras devanarse la sesera durante horas, los publicistas encargados de la campaña seleccionaron un total de diez finalistas. Siguiendo el ejemplo de genios de la talla de Miguel Ángel o Da Vinci, se decantaron por las piernas que más se ajustaban a la proporción áurica, teóricamente las más simétricas.

Elegidas entre centenares, aquellas bonitas piernas enfundadas en medias de rejilla protagonizaron un spot televisivo y se exhibieron durante semanas en todo tipo de carteles publicitarios.

Así empezó Estefanía su carrera de modelo y actriz, que fue por buen camino hasta que cierto directivo de productora cinematográfica, al intentar sobrepasarse con ella, recibió una formidable patada que le hizo retorcerse por el suelo.

Tras aquel incidente, Estefanía concedió una entrevista para explicar lo sucedido. En aquella aparición televisiva, la última de su breve carrera, sorprendiendo a propios y extraños trajo a colación este histórico lance:

«Pasó un ministro del emperador y le dijo a Diógenes: “¡Ay, Diógenes! Si aprendieras a ser más sumiso y a adular más al emperador, no tendrías que comer tantas lentejas”. Diógenes contestó: “Si tú aprendieras a comer lentejas no tendrías que ser sumiso y adular tanto al emperador”».

© Javier Eugercio

El siguiente microrrelato resultó finalista en el IV Concurso de Microrrelatos Lenteja de Tierra de Campos. Mi opinión es que mereció mejor suerte, pero juzgar la valía de este micro te corresponde a ti…

Mi padre había caído en el frente de Aragón y a mi abuelo, como a tantos otros, le habían dado el famoso paseíllo, de ahí que mi madre y yo viviéramos con la abuela Tomasa. En aquellos tiempos de penurias y escasez, subsistir era un asunto de lo más espinoso, pero gracias a las friegas de la abuela, que sobaba a los niños del pueblo para curarles el empacho, teníamos algo que llevarnos a la boca.

No obstante, las limosnas que recibíamos en forma de comestibles se redujeron drásticamente con el aislamiento internacional, la sequía y los consecuentes años del hambre.

Qué calamidades pasamos, Virgen Santísima, cuántos insufribles dolores de barriga. Nos salvaron las tisanas de raíces, las mondas de patata, las zanahorias silvestres, los ajos porros y, cuando peor pintaba la cosa, los tres sacos de lentejas que nos dio un compasivo estraperlista.

Cómo olvidarlo, comimos tantas lentejas que al volver a ingerir otro alimento nuestros cuerpos reaccionaron enfermando. Desde aquello, la abuela se las arregló para sembrar lentejas y, aunque pasaron los años y con ellos la miseria, nunca pudimos convencerla de que dejara de hacerlo. Murió sembrando lentejas.

© Javier Eugercio

Llegamos al microrrelato de la discordia. Por culpa de los organizadores, conservo un recuerdo agridulce del primer concurso literario que gané (sucedió en 2017).

Los sujetos en cuestión se hacen llamar PAE – Plataforma de adictos a la escritura.

Organizaron un concurso-homenaje en memoria del célebre humorista Chiquito de la Calzada. Si no lo conoces, te explico brevemente que Chiquito fue ninguneado por los puristas, pero los que no nos enredamos en castas culturales apreciamos su humor popular y sobre todo su manera de transmitirlo, genio y figura hasta la sepultura.

Dicho esto, regreso al asunto que nos ocupa para denunciar que no recibí el premio destinado al ganador.

No eran gran cosa, un ejemplar en papel del homenaje al gran Chiquito, un eBook y un lote de libros, pero los desvergonzados organizadores del concurso (PAE) estimaron oportuno ahorrarse el premio del mismo, tal vez porque su verdadera intención era lucrarse con el tirón mediático que entrañaba la muerte de una figura del humor.

El libro de Chiquito, publicado con los textos de los concursantes, ni se dignaron a enviárselo al ganador. Bonita forma de homenajear a un difunto.

Les reclamé varias veces el premio (tengo las pruebas) y me prometieron que lo recibiría, hasta que me cansé de solicitarlo y se salieron con la suya. Supongo que les importa un huevo su reputación, o que esperaban que el tiempo y el olvido disolvieran este desliz en la nada.

Sin embargo, han pasado cuatro años y no pensaba hacerlo público, pero la frustración que sentí por este desprecio a un colega del gremio (somos escritores independientes), unida a la falta de respeto hacia el Gran Chiquito de la Calzada (cuyo nombre se vio envuelto en la naturaleza de toda esta mierda), me animaron a romper mi silencio.

Además, no quería ser cómplice involuntario de los que incurren en esta clase de actos repudiables.

Era el primer concurso literario que ganaba, ¿porque tuvieron que joderlo? ¿Les hubiera gustado a ellos recibir el mismo trato al ser premiados por primera vez? También son escritores y habrán participado en numerosos concursos. Empatía cero.

Y que conste que solo culpo a los organizadores, no al conjunto de los miembros PAE.

En fin, hay millones de cosas más graves o importantes en la vida, pero esta espinita me la tenía que sacar.

Aquí está el microrrelato ganador (cortito, la extensión máxima eran cinco líneas). Me temo que solo podrán disfrutarlo los conocedores de la obra del gran Chiquito. Va por usted, maestro…

Una sombra alargada y siniestra se deslizó por la pared hasta reunirse con su legítimo propietario, un anciano mortecino de ojos abismales.

    —Bienvenido a mi humilde morada —dijo—. Yo soy Drácula, y…

    —¡No me reconoces, pecador —le interrumpió Chiquito—, soy el fistro que hizo de Brácula! ¡Ahora soy como tú de inmortal; te das cuen!

© Javier Eugercio

Recursos gráficos de pngtree y pixabay.

¿Qué te han parecido los microrrelatos de concurso? ¡Cuéntamelo en los comentarios!


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8 Comentarios

  1. Jorge Aldegunde
    7 febrero, 2021

    ¡Me han gustado los micros! Yo también participé una vez en el concurso “Lenteja tierra de campos” (sin suerte). Comparto también muchas de las razones por las que ahora no participo, salvo excepción contada, en concursos de relatos. Aprovecho para mandarte un fuerte abrazo.

    Responder
    1. Eugercio
      8 febrero, 2021

      Hola, Jorge, en los concursos cada vez es más complicado subirse al podio por la cantidad de personas que participan y por los favoritismos que pueden darse en algunos casos, pero merece la pena tomarse las molestias. Si aún no tuviste suerte, no dejes de insistir y muchas gracias por leer y comentar. Un abrazo.

      Responder
  2. Isabel Veiga López
    6 febrero, 2021

    Qué buenos micros. A mí nunca me gustó Chiquito, fíjate que mala persona soy.😆 Conozco su historia y aplaudo que llegase a donde llegó porque lo merecía, pero no me gustaba su humor.

    Están muy bien narrados, pero qué te voy a decir que tú no sepas si, además, ganaron premios. El de la guerra dice tanto en tan poco. Dice mucho, lo dice todo. Así es la gente de esa generación y la de la siguiente.

    Entiendo muy bien tu frustración y tu necesidad de sacarla; has hecho bien. Había que decirlo.

    Responder
    1. Eugercio
      6 febrero, 2021

      Hola, Isabel, muchas gracias por pasarte a leer y a comentar. Chiquito fue un torpedo que causó estragos por su forma de ser y expresarse. Su humor, al fin y al cabo, era un repertorio de chistes tirando a malos, pero con su gracia y desparpajo se ganó la admiración de mucha gente. Un tipo entrañable. Te agradezco también el apoyo en el asunto del premio escamoteado; hace tiempo que dejó de importarme, pero llevas razón: había que decirlo.

      Responder
  3. Fernando
    5 febrero, 2021

    Menudos tres micros tan buenos Javier. Me han encantado los tres, tal vez y, dándote la razón, creo que «Gazuza» debía de haber corrido mejor suerte ya que me ha parecido buenísimo (bajo mi humilde punto de vista ha sido que el que más me ha gustado de esta tanda. Pero los tres son buenísimos, el de Chiquito creo que es una genialidad; corto, directo y muy ingenioso.

    Lo que me entristece es lo que cuentas de los concursos. Cuando era músico llegué a conseguir un tercer puesto provincial en un concurso y también estoy esperando el premio. Hay muchas ocasiones en las que los únicos que ganan con los concursos son los propios organizadores y acabas por pensar que lo mejor es promocionar y dar a conocer tu trabajo por cuenta propia en vez de enredarse en estos desfiles de subjetividad literaria que pocas veces llegan a buen puerto. Lo bueno de todo esto es que has creado tres magníficas obras y que ahora tus lectores podemos disfrutarlas como estos micros se merecen.
    Enhorabuena por estos trabajos y mucho ánimo porque estoy convencido que el tiempo te va a poner en el lugar que mereces como escritor. Un enorme abrazo.

    Responder
    1. Eugercio
      5 febrero, 2021

      Muchas gracias, Fer, siento que fueras víctima de la misma jugarreta en lo tocante a los premios. En todas partes hay caraduras y gente legal. Yo de vez en cuando, aunque me da pereza, sigo participando en los concursos, sobre todo para que los soplapollas no se salgan con la suya (un par de hostias les daba a cada uno, a ver que tal se desenvolvían en el cuerpo a cuerpo, jajaja). Hay mucho impostor organizando concursos falsarios, pero se trata de ir probando hasta quedarse con la matrícula de los buenos. Al final aprendes a detectar su apestoso rastro.
      En cuanto a los relatos, me alegra que los disfrutaras; son de los primeros micros que escribí, allá por el 2017.

      Responder
  4. Mariángeles Prat
    4 febrero, 2021

    Son tres microrrelatos estupendos, Javier. Vaya vergüenza lo del premio. Vivir para ver. A mí me da un poco de pereza lo de los concursos aunque he participado en algunos.
    Un abrazo

    Responder
    1. Eugercio
      5 febrero, 2021

      ¿Lo del premio? Increíble pero cierto. En los ambientes culturas también hay mucha falta de escrúpulos. Es de Barrio Sésamo: si organizas un concurso, lo suyo es dar el premio al ganador. Muchas gracias por comentar, Mariángeles.

      Responder

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