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Microrrelatos y distopías

que es un microrrelato: Javier Eugercio

Te propongo leer dos microrrelatos distópicos. Pero antes quiero explicarte, de una forma sencilla, breve y amena, qué es un microrrelato y cómo escribirlo.

Tiempo estimado de lectura: 4min

Qué es un microrrelato

El microrrelato en un género literario cuyas características principales son la precisión de vocabulario, la intensidad narrativa y la brevedad. Un microrrelato debe contar una historia en unas pocas líneas. ¿Cuántas? Bueno, depende, la brevedad del microrrelato es subjetiva.

Existen microrrelatos de una sola línea (incluso de un monosílabo) y otros que superan el límite de una página, pero la extensión más habitual oscila entre cincuenta y doscientas palabras.

En cualquier caso, lo importante es que el narración conserve, de principio a fin, la intensidad y concisión que este género demanda.

Otra características del microrrelato es que precisa de un lector activo. En un formato tan breve las explicaciones se reducen al mínimo, se omiten las palabras innecesarias y se generan espacios en blanco que el propio lector ha de completar en su mente para exprimirle el jugo a la historia en cuestión.

Cómo escribir un microrrelato

Un buen microrrelato debe condensar en unas líneas el inicio, nudo y desenlace de una historia (no sirve una reflexión, un resumen o una feliz ocurrencia). Lo más conveniente es abordar, de entrada, el meollo de la historia y encarar lo antes posible el desenlace.

Además, el doble sentido y la insinuación son recursos que se emplean para que un el microrrelato no se ciña a lo literal y tenga diversas interpretaciones.

El título es esencial en un microrrelato. Es aconsejable que entre a formar parte de la historia, que desvele algún detalle o cuestión importantes.

Por último, y por razones obvias, conviene evitar la proliferación de personajes y escenarios. El foco del narrador se ubica en lo esencial. Hasta aquí la teoría, pasamos directamente al primer microrrelato…

Tecnomiseria

Bastoncillo de algodón en mano, sudaba la gota gorda en mitad de la plantación. El silencio había suplido al zumbar de los insectos, ya casi extintos en la comarca. Su trabajo consistía en polinizar las flores de forma manual. Patatas, calabazas, lentejas, sandías, calabacines, pimientos o lo que fuera necesario. Era una labor tediosa, pero el sustento de su familia estaba garantizado.

Rachid formaba parte del éxodo de retorno que se estaba produciendo desde Europa, donde el empleo escaseaba por la masiva automatización de los procesos industriales. Este fenómeno se repetía a lo largo y ancho del globo: las urbes pedían población en detrimento de las zonas rurales.

Sin embargo, el desarrollo tecnológico era imparable, una amenaza constante para gente como Rachid y sus compañeros de faena, integrantes de un sindicato paramilitar cuyos miembros lucharían hasta la muerte por el pan de los suyos.

Aquella mañana de probaturas la amenaza se cumplió. Divisaron a su mayor enemigo, un dron agrícola que planeaba sobre el manto de flores con la obvia intención de suplantarlos. «¡Falah, trae la escopeta!», dijo Rachid.

Minutos después, un dron militar irrumpió en escena. Las mujeres, que preparaban cuscús en las casas de adobe, salieron horrorizadas al escuchar la primera descarga. Fue un auténtico baño de sangre.

© Javier Eugercio

¿Qué es un microrrelato distópico?

Acabas de leer uno. Distopía, según la RAE, es una representación ficticia de una sociedad futura de características negativas causantes de la alienación humana.

Por tanto, un microrrelato distópico es una historia de extensión mínima que representa una realidad futura donde los humanos padecen, por ejemplo, los avances científicos y sus consecuencias.

«Ciencia sin conciencia no es más que ruina del alma.»

Francois Rabelais

Este escritor, médico y humanista francés afirmó lo antedicho ¡en el siglo XVI! Si levantara la cabeza, ¿qué pensaría de los tiempos actuales?

En fin, no quiero desviarme del asunto que nos ocupa. Aclarado lo que es un microrrelato distópico te pondré un ejemplo más, pero esta vez positivo. Es cierto, las distopías suelen recrear escenarios futuros de características negativas, pero hay excepciones como esta…

Nosotros y ellos

Las potencias mundiales se habían declarado la guerra y la debacle total era inminente, pero siete naves nodrizas irrumpieron en escena. Décadas atrás, el hombre había lanzado al espacio la primera señal de radio con la esperanza de que alguna civilización extraterrestre pudiera captarla. Aquello propició que supieran de nosotros, según los investigadores que se reunieron al séptimo día de la supuesta invasión.

Siete naves nodrizas, en siete puntos estratégicos del globo amenazaban, con estático silencio, a toda la población mundial. La gente se preparaba para lo peor y los ejércitos cooperaban, los políticos estrechaban lazos y se alcanzaban consensos sobre el modo de combatir al enemigo común.

Al octavo día no había rastro de las naves, pero su presencia y posible regreso nos abrió los ojos. Hoy día, una era de hermandad dibuja corazones, ilumina sonrisas y abre sendas de esperanza para el nuevo ser humano y su única patria: el planeta Tierra.

© Javier Eugercio

Recursos gráficos de pngtree y pixabay.

¿Qué te han parecido los microrrelatos distópicos? ¿Te gustó alguno en especial? Cuéntamelo en los comentarios

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4 Comentarios

  1. Hana
    17 marzo, 2020

    Me causa mucha risa que ahora mismo estemos viviendo un cuento distópico en nuestras propias carnes. Te animo a que escribas más. Estamos esperando esas naves en el cielo que nos hagan recapacitar todavía. Han sumido a la gente en un estado de alarma que cualquier cosa que apareciera ahora mismo, como los escenarios que tú describes, no parecería ya raro. Los drones ya son un hecho, drones de la policía que mandan guardar cuarentena a la gente en las calles, y extraterrestres… creo que es lo único que falta. Espero que la gente aproveche estos días para leer y para recapacitar también un poco, en esta pausa que les ha dado el sistema, una pausa que precede al reseteo (al menos económico). ¿Volverá todo a la normalidad? Esperamos las naves.

    Responder
    1. Eugercio
      17 marzo, 2020

      Totalmente de acuerdo, Hana. Para mí no es casualidad que el género distópico se haya puesto de moda. Muchos, en nuestro fuero interno, deseamos que algún acontecimiento de envergadura nos despierte del letargo y nos obligue reaccionar. Naves extraterrestres, extinción de especies polinizadoras o pandémias mundiales como esta pueden ser el punto inflexión que necesitamos como especie para trascender la estupidez colectiva que nos está conduciendo a la debacle. Esperamos naves nodriza, nuevos mesías o cualquier otra clase de intervención divina, pero el tiempo de espera se consume como la mecha de un cartucho de dinamita incrustado en los cimientos de la especie humana.

      Responder
  2. cristina leiva
    12 marzo, 2020

    Hace ya como tres días que vengo rumiando esta propuesta tuya de leer cuentos distópicos. Si bien, Tecnomiseria me ha gustado mucho, ya que he llegado a sentir muy vívido ese “auténtico baño de sangre”, en tu micro: ” Nosotros y ellos”, no se por que, quizás por mi propio concepto de lo que es distopía y utopía, me trajo una cierta reminiscencia condensada de El mundo feliz.
    El solo hecho de imaginarme un mundo donde la ” hermandad dibuja corazones, ilumina sonrisas y abre sendas de esperanza para el nuevo ser humano” me hace estremecer, me angustia, me aterroriza. No creo en una distopía positiva y tal vez tampoco en una utopía ya que si levantamos la alfombra en el extremos de una utopía, de alcanzarla, claro está, seguramente encontraremos que era una distopía encubierta. Yo, en una sociedad así de “positiva” llena de corazoncitos, no podría luchar para mantener mi cordura, mi independencia de acción y pensamiento. Ya lo se Javier… Soy loca y media 🙂 no me lo confirmes. 🙂

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    1. Eugercio
      13 marzo, 2020

      Jajaja, tranquila, aquí las medio locas y las locas y media son siempre bienvenidas. Te agradezco mucho el tiempo que te tomaste para compartir tus impresiones. Entiendo tu perspectiva sobre el micro distópico, no crees en el jardín de la alegría y no te faltan motivos, con el nivel de conciencia actual ninguna situación, ni siquiera la descrita en el micro, podría transformar las sociedades humanas en paradigmas de justicia, cooperación o felicidad. El mundo es el que es y tu lucha por mantener la independencia de acción y pensamiento está garantizada de por vida. Non vemos en las barricadas…

      Responder

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