animal tropical: Pedro Juan Gutiérrez

Reseña: Animal tropical (Pedro Juan Gutiérrez)

cajetín de autor: Javier Eugercio

Animal tropical forma parte de la pentalogía denominada «Ciclo de Centro Habana». El escritor cubano Pedro Juan Gutiérrez obtuvo con esta novela el Premio Alfonso García-Ramos 2000.

Tiempo estimado de lectura: 8min.

Antes de nada, si eres de los que se escandalizan con facilidad esta lectura no es para ti. Si eres de los que se escandalizan con facilidad pero te gusta que te provoquen, sigue leyendo…

Sinopsis

Pedro Juan planea escribir su próxima novela. Vive en Centro Habana, un decrépito ecosistema donde comparte espacio con chulos, putas, borrachos y maleantes. Allí, entre la chusma más indecente, examina la cotidianidad con ojos de escritor maldito y, sumido en la amnesia del sexo y el alcohol, sobrevive.

Pedro Juan tiene dos amantes, una joven mulata que vive en su mismo edificio y una sueca a la que seduce en la distancia y luego conoce en persona (la trama se desplaza a Estocolmo). De este modo, asistimos a dos mundos radicalmente opuestos cuyos contrastes e historias soterradas se van sucediendo a ritmo de boleros y golpetazo de sexo, ron, humor y folclore caribeño.

Sinopsis original de Irreverencia Literaria

Mi visión personal

Animal tropical no es una novela de fácil digenstión, eso desde luego. Una mentalidad conservadora podría tacharla de inmoral, sexista, pornográfica o despreciable, y si tenemos en cuenta que estamos ante una obra con un alto componente autobiográfico, el grado de exposición al que se somete Pedro Juan Gutiérrez denota su incapacidad para morderse la lengua.

En favor de la honestidad y la libertad de expresión, a Gutiérrez no parece importarle que puedan satanizarlo por su carencia de escrúpulos, su cuestionable ética personal y su cínica visión del mundo.

Animal tropical está escrita desde las entrañas. Provoca una amplia gama de sentimientos que te obliga a posicionarte ante el autor: puedes admirarle por su radical sinceridad o detestarle por la misma causa. Por algo Jorge Herralde (su editor en España) le endilgó la etiqueta comercial de «Bukowsky caribeño».

Narración

Animal tropical está narrada en primera persona. Es el propio Pedro Juan, protagonista de la historia y alter ego del autor, el que relata los hechos con tono satírico, vitalista, descarnado y en ocasiones tierno y melancólico. La narración es fluida y concisa, exenta de adornos superfluos y sin grandes concesiones estéticas pero muy efectiva a la hora de transmitir: dice mucho con poco.

Puede que Pedro Juan Gutiérrez tomara buena nota de Bukowsky, un mago de la transmisión cuyas principales virtudes residían en su concisión y en la crudeza de su lenguaje.

Personajes principales

Los protagonista de Animal tropical son Pedro Juan y Gloria, su amante mulata de 30 años (Pedro Juan tiene 50). En ellos y en su explosiva relación reside el meollo de la novela.

En un segundo plano estaría Agneta, que completa el triángulo amoroso y cobra importancia en la parte intermedia de la historia, aunque siempre eclipsada por el magnetismo y la fuerza vital de Pedro Juan y Gloria.

Pedro Juan

En Cuba no es fácil subsistir desde principios de los 90, la crisis no remite y se pasa hambre. En este contexto social donde la pobreza modela el carácter y la ética personal de los isleños, Pedro Juan se dedica a pintar y escribir. Sin ilusiones ni esperanzas, sobrevive en la azotea de un edificio cochambroso de Centro Habana.

Allí recibe a Gloria y se suceden las escenas sexuales aderezadas con ron y tabaco de contrabando. Entre ellos todo vale. No encuentran límites a su desenfreno y pierden la cabeza el uno por el otro.

Pedro Juan está quemado. La miserable realidad a la que se enfrenta trituró sus ideales y cada vez es más cínico y escéptico. No tiene mal corazón, pero es un adepto del sálvese quien pueda, lo único que quiere es apartarse y que lo dejen en paz.

Que sigan tirándose piedras entre ellos. Que sigan con el odio y el rencor de por vida. Pero a mí que no me jodan más, que no me golpeen más en nombre de esto y de aquello.

En un dialogo posterior, sus palabras reflejan el dolor que percibe y siente:

La vida fluye y nos hacemos daño y todo se acumula dentro. Ese dolor puede acabar con nosotros.

Pedro Juan es un tipo atormentado y huidizo, pero necesita el cariño de Gloria y se acaba enamorando de ella:

La soledad es terrible. Uno se encariña hasta con un perro o un gato, que son animales estúpidos, ¿cómo no voy a encariñarme con esta mujer cálida y depravada?

Se quieren, pero de una manera muy poco convencional (al menos para la mentalidad Europea). No son de los que intercambian regalos por San Valentín. Tampoco de los que andan con flores, velas y cenas románticas. Escogí este sucinto diálogo para que te hagas una idea de la clase de amor que se profesan:

—Y te lo digo otra vez: te metes todos los rabos que tú quieras, pero con preservativos. El único que puede meter la pinga a carne limpia soy yo. ¿Está claro?

—Sí, titi, lo que tú me digas. Yo siempre ando con preservativos en la cartera.

En paralelo a la trama principal, se suceden los episodios cotidianos de la realidad habanera que Pedro Juan examina y relata con talante antropológico. Para él, Centro Habana es una mina de anécdotas y sucesos inverosímiles.

La miseria y decrepitud de La Habana es una de las constantes de la novela. Desde su azotea con vistas al malecón, Pedro Juan reflexiona de este modo:

Frente a nosotros La Habana mojadita, soportando viento y salitre. La Habana arruinada, cayéndose a pedazos. Se ama una ciudad si allí has sido feliz y has sufrido. Si has amado y odiado. Y has estado sin un centavo en el bolsillo, luchando por las calles, y después te recuperas y le agradeces a Dios que todo no es mierda.

La jerga habanera es otra constante y un aliciente de peso para los amantes del folclore, que gozarán con la picaresca de los cubanos y sus ocurrentes expresiones populares. Cuba en estado puro.

Tres ejemplos de folclore habanero:

¡Pero qué feo es! Parece un boxeador ya desguabinao por los pescozones.

Y tú clavando ahí sabroso. Deslechao, pero sigues dando tranca porque ella te provoca pa’ tenerte contento.

—Cheo, ¿cuándo te vas a levantar? Acuérdate que me tienes que comprar las hierbas pa’ lo de Cojímar. Dale, mi chino, anda.

—Sí, Rosa, sí. Mira que tú jodes, chica. No me dejas ni dormir.

—Dormir ni dormir. ¡La curda que tienes todavía de anoche! Se te fue la mano.

Por último, si tuviera que definir a Pedro Juan empleando un fragmento de la novela, este sería el elegido:

La pobreza es un círculo vicioso. Una trampa. La moral y la ética son una carga pesada, por tanto se ponen a un lado y uno queda con las manos libres. Y a luchar. Con garras y colmillos.

Pedro Juan

Gloria

Es una mujer astuta, divertida, ocurrente y alocada, una pícara callejera que se gana la vida bailando en un club de alterne y jinetando con los turistas. La peculiar filosofía por la que se rige fascina a Pedro Juan:

Lo que más me atrae es ese modo de ser libre. Si todos los inventos y convenciones de la sociedad le molestan para vivir, simplemente los pone a un lado. Tranquilamente. Agarra todo el montón de obstáculos, los aparta y sigue caminando.

Gloria desea que Pedro Juan sea su único macho. Asegura estar cansada de de putear con los extranjeros. Quiere sentar cabeza.

¡Préñame! Te lo he dicho cincuenta veces. Préñame y contrólame con mano de hierro. Yo quiero estar tranquilita contigo, papi.

Esto es lo que piensa Pedro Juan al respecto:

A ti te gusta ser señora de la casa y puta de la calle.

La depravación de los turistas sexuales es un seguro de vida para las jineteras cubanas, que están curadas de espanto y saben desenvolverse en cualquier situación. Pedro Juan, aunque se muestra un tanto celoso y en ocasiones disgustado, escucha con interés los relatos sexuales de Gloria:

Lo mío es cogerle primero los billetes y después calentarlo. Me encuero delante y le meto los consoladores por el culo. Tiene una colección como de diez consoladores.

—¿Consoladores?

—De todos los tamaños y de todos los colores. Tiene una maletica llena de vibradores y cremas. Ese viejo está tostao. Tiene un queme en el cerebro que no sé cómo puede ser alcalde…

Agneta

En las antípodas de Gloria se encuentra Agneta, una sueca de 40 años a la que corteja Pedro Juan por vía postal y telefónica. Agneta es eficiente y metódica en todas las áreas de su vida, pero la pirotecnia sexual que descubre en las obras literarias de Pedro trastorna sus ritmos neuronales:

Anoche no pude dormir. Me tienes alterada. ¿Es cierto todo lo que escribes?

Un desnudo de Pedro Juan en la nieve con la verga tiesa es la gota que colma el vaso, Agneta organiza el viaje desde Estocolmo y alberga a Pedro Juan en su piso. Las grandes diferencias culturales y personales no impiden que se enzarcen en una lujuriosa relación que resucita y dispara la libido de Agneta hasta unos límites desconocidos para ella.

Pedro Juan por su parte está satisfecho, pero hay detalles que no le acaban de convencer:

Me altero cuando veo que no me permite sodomizarla ni me mama. Un día de éstos pierdo el control y le entro a bofetones. Y no puede ser. Necesito controlarme.

La ausencia de límites sexuales a la que está acostumbrado convierte su romance con Agneta en un ejercicio de contención.

Gloria tiene sus orgasmos más salvajes cuando le meto galletazos por la cara, cuando le escupo, cuando la tiro al suelo, la pisoteo y le meo la cara, o le sueno unos cintarazos por las nalgas. Los goza y se viene como una perra y me dice: «Así, papi, dame más golpe, dame más que yo soy hija del maltrato, golpéame». Pero aquélla es una mulata loca y arrebata. Si le hago eso mismo a la sueca. Bueno, nadie sabe…

Ya lo dije al principio, esta novela no es de fácil digestión…

En otro orden de cosas, Pedro Juan examina las particularidades de Suecia (su clima, sus paisajes, sus gentes…) y las contrapone a las de Cuba. Llega a la conclusión de que la vida de los cubanos, pese a la pobreza, es más intensa, vibrante y colorida. El grisáceo bienestar de Suecia tampoco le acaba de convencer. Al fin y al cabo, es un animal tropical.

Valoración final

No me pilla de sorpresa ni el lenguaje soez ni la crudeza de los ambientes marginales propios del realismo sucio, pero debo admitir que el desenfreno sexual de Animal tropical llegó a descolocarme en más de una ocasión.

Por otro lado, puede que Animal tropical peque de reiterativa en lo referente al sexo y en ciertas ocasiones resulte un tanto monótona, pero tengo que decir en su favor que las escenas sexuales están muy logradas. Admito que me produjeron alguna que otra erección.

Sí, lo sé, no es normal que un reseñista revelé detalles de su intimidad, pero estas reacciones fisiológicas son consecuencia de la lectura y, por tanto, forman parte de la reseña.

Y además, se trata de realismo sucio, los niños que cierren los ojos o se vayan a otra web, Harry Potter u otro memo del mismo calibre les recibirá con los brazos abiertos.

En definitiva, Animal tropical es un festín antropológico brutal y conmovedor que está sobrado de ingenio humorístico, un humor corrosivo y endémico de Cuba que a mí personalmente me encantó.

La sexualidad desbocada, la jerga habanera y la picaresca inherente a la lucha por la supervivencia en un entorno miserable integran un coctel ideal para los buenos observadores de la naturaleza humana, así que túmbate en una hamaca y, mojito en mano (si puedes permitirte el lujo), disfruta de esta lectura visceral, impactante y en ocasiones desternillante.

portada animal tropical-pedro juan gutiérrez

Animal tropical

Pedro Juán Gutiérrez

Editorial: Anagrama

Edición: 2006

296 páginas.

realismo sucio: pedro juan gutiérrez Pedro Juan Gutiérrez (Matanzas, Cuba, 1950) ha ejercido desde los once años los más diversos oficios: vendedor de helados y periódicos, instructor de kayaks, cortador de caña de azúcar y obrero agrícola, soldado, locutor de radio y periodista, entre otros muchos que prefiere olvidar. Su obra narrativa se ha publicado en unos 20 países, con un éxito creciente de crítica y de público. En Anagrama ha publicado el denominado Ciclo de Centro Habana –un conjunto de cinco libros de novelas y relatos integrado por Trilogía sucia de La Habana (1998), El Rey de La Habana (1999), Animal tropical (2000), El insaciable hombre araña (2002) y Carne de perro (2003)–, El nido de la serpiente y Nuestro GG en La Habana. Es autor también de varios libros de poesía. Actualmente vive en La Habana, donde se dedica sólo a la literatura y la pintura. SU BLOG.

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