Dos pinceladas sobre mí
EDAD
A punto de subirme al quinto escalón.
PROFESIÓN
ESCRIBO todo lo que puedo. Eso es todo.
Qué escribe Javier Eugercio
Escribo ficción contemporánea: relato corto, microrrelato y novela.
Siempre fui lector habitual, pero no empecé a escribir hasta que una larga sucesión de empleos indeseables me emparentó con los perdedores que siempre me habían fascinado. Mi narrativa del antihéroe se cimienta en el fracaso, la inadaptación, los traumas, las derivas inciertas y los sueños rotos.
Características de mis obras
Los triunfadores ya tienen demasiados cronistas. En mis historias abundan los infelices, los chiflados, los miserables, los depravados, las malas decisiones y los empleos precarios. Mis personajes sobreviven a duras penas o acaban desmoronándose. En mi narrativa conviven el realismo —sucio, social y psicológico— con la sátira, el humor negro y el esperpento. Con estas herramientas retuerzo la realidad hasta que enseña las tripas.
Otra parte de mi narrativa se mueve por territorios rurales y periféricos, poblados por personajes disfuncionales que subsisten en las cloacas del sueño americano. Me fascina esa ficción áspera de la América profunda, emparentada con la grit lit y el country noir. En mi caso, escribo sobre gente de origen rural que acabó instalándose en el extrarradio de las ciudades o permaneció en esa España vacía que tanto cacarean los políticos durante sus campañas electorales.
Cuando me brota el impulso más visceral, escribo bajo el influjo de algunos de mis referentes estadounidenses: Bukowski, Fante, Flannery O’Connor, Harry Crews, Tom Franklin, Donald Ray Pollock, John Kennedy Toole…
Cada escritor deja una huella. La mía se reconoce en estos rasgos:
-
Me meto en la piel de mis personajes.
Me interesa mucho más el interior de mis personajes que describir su aspecto. Doy más peso a las circunstancias, sentimientos, monólogos y diálogos que a los escenarios donde transcurre la acción.
-
Me atraen la periferia, los márgenes y las sombras.
Hurgo bajo la superficie de las apariencias para retratar personajes grotescos, inadaptados, paranoicos o incomprendidos que, erosionados por la vida, se enfrentan al absurdo cotidiano desde sus traumas y obsesiones.
-
Exploro la tensión entre el individuo y la sociedad.
Obligo a mis personajes a lidiar con la soledad, la incomprensión, la incertidumbre, el miedo, la escasez, las heridas internas, el vacío existencial y la búsqueda de sentido.
-
Distorsiono la realidad.
Me fascina la mecánica de lo invisible: lo inexplicable, lo que nos asombra, inquieta o desconcierta. Por eso suelo incorporar a mis historias elementos surrealistas o fantásticos. Lo extraño no irrumpe desde fuera: ya estaba agazapado en la vida cotidiana.
-
Abordo cuestiones sociales con una mirada crítica y socarrona.
Escribir es mi forma de protestar. Recurro a la ironía y la sátira para hablar de la injusticia, la corrupción, la desigualdad, el racismo, la marginación, el abuso de poder y la hipocresía moral de las normas y costumbres que regulan y constriñen nuestras vidas.
Reconocimientos literarios de Javier Eugercio
Aunque dejé de participar en concursos literarios en 2025, admito que es gradable sentir la mano de un jurado acariciándote el lomo. Me ocurrió con algunos microrrelatos y con estos relatos cortos:
- Balada amarga de Frapertown, relato finalista de Relato 48. Incluido en la antología de 2025.
- El increíble Monstruo Caradoble y el espectáculo de rarezas del doctor Waller, relato finalista de Relato 48. Incluido en la antología de 2022.
- Mala simiente, relato finalista del VI Concurso de Historias de la familia.
- Relojes de pared, relato ganador del IV Concurso de Historias del viaje.
