Hombre sentado junto a un contenedor en un callejón deteriorado, apartado de la franja de luz que atraviesa el suelo.

3 microrrelatos sobre inclusión y exclusión social

Estos tres microrrelatos sobre inclusión y exclusión social ponen el foco en la fragilidad, el desarraigo y la invisibilidad de quienes caen en desgracia.

Un problema de salud mental, una guerra, una crisis económica o una tragedia personal pueden bastar para empujarnos hacia el margen. Nadie está a salvo.

Tres microrrelatos de personas invisibles y márgenes difusos

Lleva una vida de aplausos y risas. En una caravana circense, nace su pequeña, pero la dicha es breve: un mal viento se la lleva y él, sin poderlo encajar, se instala en el dolor del perpetuo recuerdo. Aquel lánguido angelito que se tragó la tierra, aquella flor en ciernes a la que tanto adoraba, lo empuja con su ausencia al laberinto del alcohol. La sonrisa pintada se va marchitando hasta que, una noche, desaparece para siempre.

En una lúgubre calleja yace su cuerpo marchito junto a una botella de ron. De su pecho brotan gusanos y, de pies a cabeza, lo visten de seda. En el interior, brilla ambarina la luz de su alma. El capullo se quiebra: asoma un nuevo ser que se eleva hasta lo invisible…

Entre las nubes, una carpa multicolor y una leyenda en su entrada: «Última función». Batiendo sus alas refulgentes, la recién nacida mariposa se cuela en la carpa, revolotea, desciende, se posa en el foso y transmuta. Zapatones, maquillaje, narizota colorada. «¡Beppo!», claman las gradas.

Emocionado, divisa a su angelito entre el público y la sonrisa pintada resucita. Las lágrimas le corren por encima del maquillaje.

© Javier Eugercio

El alumbrado público se colaba en el callejón y trazaba una línea oblicua que marcaba la frontera entre la luz y la penumbra.

En el lado oscuro, un individuo sospechoso intentaba pasar inadvertido al fondo del callejón. La punta de uno de sus zapatos invadía la franja iluminada. Al oír mis pasos, la retiró. Deduje que era nuevo. En su primera noche a la intemperie, aun con ojos de rapaz nocturna, su mirada parecía la de una presa asustadiza.

El sospechoso era tan culpable como yo de no encajar en la sociedad.

© Javier Eugercio

El avance del tren sin retorno, el paisaje cargado de promesas y el libro que examinaba con nervioso entusiasmo contenían la esperanza de una vida mejor. Lejos de la guerra, cada página era preciosa, cada frase un mantra salvador, cada palabra un jeroglífico que deseaba descifrar. Su índice se había detenido en una palabra que ya reconocía: «familia».

A su alrededor, atraídos por su inmaculada sonrisa, ojos indiscretos lo observaban de soslayo. Ojos de personas libres. Personas capaces de leer y escribir en aquella lengua extraña cuyo anestésico sonido le hacía sentirse entre nubes de algodón. Para Foluke, al abrirse las puertas del cielo, se habían cerrado las del infierno, pero ignoraba que las partículas de azufre le pisaban los talones.

© Javier Eugercio


¿Qué te parecieron estos microrrelatos sobre inclusión y exclusión social? Te leo en los comentarios

6 Comentarios

  1. Hana
    14 abril, 2020

    Viva la poesía!

    Responder
    1. Eugercio
      14 abril, 2020

      Hurra! Digo viva!

      Responder
  2. Estrella Vega
    26 marzo, 2020

    Relatos originales, cargados de esperanza, dramatismo y emoción. Lenguaje dinámico y colorido, que permite visualizar la acción. Estos cuentos dejan de manifiesto que cualquier género que trabajes, lo vas a bordar.
    Gracias por compartir tus creaciones con nosotr@s.

    Responder
    1. Eugercio
      26 marzo, 2020

      Estimada Estrella, te agradezco mucho la estupenda valoración, me anima a seguir adelante. Como escritora, sabes que nuestra labor esta llena de altibajos y además, la sociabilidad no es mi punto fuerte, tengo pocos amigos y las muestras de apoyo me llegan a cuenta gotas, así que voy a coger esta gotita y la pondré en el lugar que le corresponde. Un fuerte abrazo!

      Responder
  3. cristina leiva - Cris, Lacarancha
    26 marzo, 2020

    Me gustaron mucho los tres micros de exclusión social pero Beppo se llevo los laureles. Es decir, sin tomar conciencia de que la exclusión social realmente existe y duele en todos los ámbitos solo que muchas veces permanece oculta a nuestros ojos, invisible a nuestro interés, sentí este relato, Beppo, muy vívido; me conmovió, se me estrujó el corazón.
    Si tuviera que elegir, Marfil sobre fondo oscuro ocuparía el segundo lugar, sin desmerecer a En apuros, que ocuparía el tercer lugar en mi escala de gustos literarios.

    Responder
    1. Eugercio
      26 marzo, 2020

      En lo referente a Beppo, comparto tu escala de gustos literarios. Sobre el segundo y el tercer puesto no tengo nada claro a quién se lo daría, pero Beppo, desde luego, es un relato especial, la opinión de varios lectores me ha confirmado que tiene el don de conmover. Te agradezco mucho la valoración, Cristina, un fuerte abrazo.

      Responder

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Volver arriba