Gran máscara sonriente entre edificios y restos de consumo, con una hucha rota, monedas, bolsas y flores marchitas.

5 microrrelatos de crítica social

Jon Fusta: antihéroe de Prosa Visceral

Dando guerra en el bando de las letras

Aquí no encontrarás moralejas simpáticas ni discursos edificantes. Estos cinco microrrelatos de crítica social meten el dedo en la llaga de la muerte, la desigualdad, la barbarie y esa felicidad prefabricada por el sistema para blanquear sus propias miserias.

Cinco microrrelatos de crítica social

También en versión ilustrada

Estos microrrelatos cuentan también con una versión ilustrada que amplía y, en algunos casos, completa el juego narrativo. Al final de cada texto puedes verla o descargarla.

Tengo la tóxica costumbre de comer mientras veo el telediario. Soy adicto a la rabia, al odio y al asco. Me llevo un pedazo de carne a la boca. Según el Banco Mundial, la fase de expansión de la economía se prolongará durante toda la década. Me pregunto hasta cuándo se prolongará la fase de expansión de la estupidez humana.

© Jon Fusta

La Muerte estaba a sus espaldas, pero él no la veía. Si al menos la hubiera intuido, habría sido consciente de que el tiempo se escurre entre los dedos. El doctor le anunció lo del cáncer terminal. La noticia, como un pozo negro, engulló todos sus planes. Desde entonces, hasta que la Muerte alzó su índice huesudo para tocarlo, se dedicó a vivir.

© Jon Fusta

Para que las élites sigan forrándose, un ejército de miserables debe pagar el pato. Los que tienen el culo a salvo siguen jodidos, pero contentos con su pan y circo. El telediario da paso a la segunda parte del partido. En los bares suben el volumen. Así funcionan las cosas. Pero todo lo que funciona solo funciona hasta que deja de hacerlo y, mientras tanto, levanto la mano para pedir otra ginebra y apunto en mi cuaderno: «El camarero sabe que estoy borracho, pero me sirve otra copa y ojea mis apuntes del juicio final».

© Jon Fusta

Luis era rico. Se gastaba una fortuna en lujos y caprichos y no tenía problemas de conciencia. «Los pobres ambicionan ser ricos para hacer exactamente lo mismo que yo», solía decir, y luego citaba a Darwin y se reía del manido dicho «Pobre, pero honrado». Ese fin de semana había llevado a su hija al caserío que había comprado a unos marqueses en bancarrota. Echaron los restos del bocadillo a las carpas del estanque. La más gorda apartó a las demás y se quedó con casi todo. Luis sonrió.

© Jon Fusta

32 años: busca la pareja ideal, pero está harta de «raritos» y de páginas de citas. 36 años: quiere ser madre y formar una familia, pero necesita un hombre de verdad. Un tipo auténtico, centrado, atento, sensible, honesto, inteligente, divertido… 42 años: gracias a la ciencia, se descarga por internet un óvulo fecundado y por fin cumple su proyecto de vida.

© Jon Fusta


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12 Comentarios

  1. María Victoria
    21 junio, 2020

    Encontré tu blog mientras navegaba por la red y debo confesar que fue una bocanada de aire fresco… me encantó tanto que me suscribí.
    Gracias y felicidades!

    Responder
    1. Jon Fusta
      21 junio, 2020

      ¡Estupenda noticia! Muchas gracias, María Victoria, espero que disfrutes del blog.

      Responder
  2. Hana
    14 abril, 2020

    Espero que debido a los acontecimientos la gente ya no tenga excusa para no coger un libro (o un blog) y ponerse a leer por una vez en su vida. Deberían revisarse y cuestionarse muchas cosas en esta tesitura, en distintos planos que ya has citado, pero sobre todo en uno que realmente lo abarca todo…
    y es nada «más y nada menos» que el concepto del TIEMPO.

    Responder
    1. Jon Fusta
      14 abril, 2020

      Muy cierto, Hana, el tiempo que pasamos en este plano de consciencia, cuando se proyecta en el pasado o el futuro, se desperdicia. La única vida real es la que transcurre en el presente.

      Responder
  3. SARA MARTIN HAAG
    7 abril, 2020

    Grande Javi !!

    Responder
    1. Jon Fusta
      7 abril, 2020

      Muchas gracias, guapa, un abrazo!

      Responder
  4. Estrella Vega
    31 marzo, 2020

    Unos comentarios llenos de verdades, que lanzan a la cara las miserias de nuestra sociedad y la falta de valores. Realismo y sinceridad que ayuda a reflexionar sobre nuestro tiempo en la tierra. Gracias por estos esbozos de realidad.

    Responder
    1. Jon Fusta
      31 marzo, 2020

      Eres muy amable, Estrella, tu valoración coincide con lo que pretendía transmitir. Muchos seguirán durmiendo, pero algunos despertarán con el toque de atención que supone el Coronavirus. Un abrazo!

      Responder
  5. Mariangeles Prat
    29 marzo, 2020

    Me han encantado los microcuentos y sobre todo tus reflexiones que son certeras y con las que estoy plenamente de acuerdo. Ojalá esta situación nos sirva para cambiar nuestras vidas y desarrollarnos como personas dejando atrás este mundo del consumo por el consumo que es aberrante
    Un abrazo

    Responder
    1. Jon Fusta
      29 marzo, 2020

      Ojalá, Mariángeles, el doctor Coronavirus es una oportunidad para el cambio de paradigma. Necesitamos caminar hacia un mundo donde importen más las personas que el dinero, las posesiones o el poder. Un abrazo, y gracias por comentar.

      Responder
  6. Lorenita
    29 marzo, 2020

    Me han gustado mucho las reflexiones del después de la llegada del “bicho”, los había leído anteriormente pero claro es lo que tienen las pandemias que nos hacen ver donde antes no había luz. Un abrazo en la distancia del confinamiento.

    Responder
    1. Jon Fusta
      29 marzo, 2020

      Me alegro de que te fueran de provecho las reflexiones del antes y, sobre todo, del después de esta pandemia que nos ha puesto en jake. Pienso que es preferible mirar a los ojos a la realidad social. Si volvemos la cabeza, el mate nos pillará en el jardín de la alegría. Un fuerte abrazo, Lore, gracias por comentar.

      Responder

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