Escritor convertido en cocinero remueve una olla de la que surgen una cucaracha con halo, un chorizo electoral y un maletín.

5 microrrelatos cortos y divertidos

No hay recetas fiables para escribir microrrelatos graciosos, pero basta con rascar la superficie de lo cotidiano para que aflore el lado más grotesco de la condición humana. Estos cinco microrrelatos cortos y divertidos juegan con el absurdo, la sátira y los giros inesperados.

Cinco microrrelatos cortos y divertidos

También en versión ilustrada

Estos microrrelatos cuentan también con una versión ilustrada que amplía y, en algunos casos, completa el juego narrativo. Al final de cada texto puedes verla o descargarla.

Tenía un talento excepcional. Un modo de observar, sentir y percibir íntimamente ligado al espíritu. Era pura bondad y conectaba a los de su especie con lo divino. Cuando encontraba una miga de pan, la empujaba hacia los suyos aunque estuviera hambriento. Pero tenía un problema: era una sucia cucaracha. Un santo bichito que, por culpa de su aspecto, acabó bajo la suela de un zapato gurripato.

© Javier Eugercio

Cuando el acto creativo le brotó de las mismas entrañas, no imaginó que aquella obra fuera a exigirle tanto. Lo que en principio parecía rápido y sencillo se convirtió en un largo rato de lamentos, sudores y lágrimas. Culminada la obra, tiró de la cadena orgulloso de sí mismo.

© Javier Eugercio

Joel Entregorrinos acudió a la llamada de las urnas con la ilusión de ejercer su derecho al voto. «Vete de aquí, mamarracho», le dijo el presidente de la mesa electoral. Joel abandonó la sala y se comió la loncha de chorizo que había introducido en el sobre blanco. «¡Cochina democracia!», murmuró. A su cerdo tampoco lo dejaron votar. Se fue igual de indignado. Como ambos apestaban a estiércol, los exabruptos de los perfumados votantes precipitaron su regreso a la porqueriza. Joel juró a su cerdo que en la próxima matanza las chacinas serían de carne humana.

© Javier Eugercio

En la oficina, cuando veo caminar a mi jefe con las piernas separadas, sé que en el servicio olerá a la misma crema que le ponemos al bebé cuando tiene el culito escocido. Esta mañana ha montado una escena porque alguien se había sentado en su silla y acaba de salir hecho una furia de la sala de descanso porque se han acabado las galletas. Mi jefe es un bebé de 130 kilos. Los mismos andares. Las mismas rabietas.

© Javier Eugercio

Con un millón de euros en metálico, entró en la sede local del partido que gobernaba en el Ayuntamiento. El secretario de organización lo recibió en la entrada y lo condujo deprisa a una sala de reuniones. Allí estaban el alcalde, el concejal de Urbanismo y buena parte del grupo municipal.

—Ofrezco este suculento maletín —anunció a los presentes— a quien me ayude a recalificar 300 hectáreas de terreno.

Una decena de bolígrafos se alzó al instante.

—¡Tranquilos! ¡Con una firma me vale!

© Javier Eugercio


¿Cuál de estos cinco microrrelatos cortos y divertidos te pareció más gracioso? Te leo en los comentarios

10 Comentarios

  1. Fernando Iglesias Alves
    22 julio, 2022

    Es loor de multitudes, no olor.

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    1. Eugercio
      22 julio, 2022

      Te equivocas. Es más aconsejable usar la expresión «olor de multitudes». Consúltalo aquí. Te agradezco el comentario, pero antes de corregir a alguien deberías asegurarte de que estás en lo cierto.

      Responder
      1. Fernando Iglesias Alves
        6 septiembre, 2022

        Le pido disculpas. Tiene usted toda la razón.

        Responder
        1. Eugercio
          9 septiembre, 2022

          Disculpas aceptadas. Un saludo, Fernando.

          Responder
  2. Mariangeles Prat
    27 marzo, 2020

    Pues a mí me ha encantado «Artista de mierda». No me esperaba el final. Sorprende y hace reír.

    Responder
    1. Eugercio
      28 marzo, 2020

      La verdad es que sí, no fue destacado en los anteriores comentarios pero coincido contigo, me lo pasé muy bien escribiendo este micro y, cada vez que lo leo, me río de mi propia invención. ¿Narcisismo? ¿Chifladura de escritor confinado? La gente normal, según dicen las autoridades, recuperará su vida, pero los escritores chiflados seguiremos enfrascados en los mundos ficticios que componemos entre cuatro paredes. Seguiremos confinados, vaya, y nadie se acordará de nosotros o de nuestras obras de mierda. Seguiremos siendo, como el tipo del relato, unos artistas de mierda en estado de alarma. Gracias por comentar, estimada compañera.

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  3. Hana
    17 marzo, 2020

    ¿Hay que votar? Voto a Martín Azabache porque me siento identificada con él en mi trabajo, y también a Subelecciones por el lenguaje empleado.

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    1. Eugercio
      17 marzo, 2020

      Sabia elección, pero no es Martín sino Mártir, que se ajusta mejor al trágico final de la cucaracha. Había implementado un sistema de votación por estrellas pero no funcionaba, así que voy a probar otro método para la próxima entrega de microficción ilustrada.

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  4. Lorenita
    6 marzo, 2020

    Yo voto por Martín Azabache🌟🌟🌟🌟🌟, he intentado dar estrellas pero no me sale nada, así que te lo digo por aquí, y segundo Subelecciones 🌟🌟🌟🌟, los relatos mojoniles ya sabes que no son mi fuerte, (con Aquiles lo confirmé) para esos dos estrellas 🌟 🌟 porque también tienen su trabajo y tres 🌟🌟🌟Ansia Viva.
    Esperaremos al resultado final!!

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    1. Eugercio
      6 marzo, 2020

      Era la primera vez que usaba el plugin de las estrellitas y parece que no funciona. Tendré que ver dónde está el error. Muchas gracias por dejarme las votaciones a pesar de todo, ¡querer es poder!

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