
Dando guerra en el bando de las letras
Estos cuatro ejemplos de microrrelatos fueron premiados o finalistas en distintos certámenes. Reúnen humor, crítica, memoria y concisión, y demuestran que se pueden decir muchas cosas con pocas palabras.
Cuatro ejemplos de microrrelatos de concurso
El siguiente microrrelato obtuvo el tercer premio en el V Concurso de Microrrelatos Lenteja de Tierra de Campos.
COMERLAS O DEJARLAS, HE AHÍ LA CUESTIÓN
Tras devanarse la sesera durante horas, los publicistas encargados de la campaña seleccionaron un total de diez finalistas. Siguiendo el ejemplo de genios de la talla de Miguel Ángel o Da Vinci, se decantaron por las piernas que más se ajustaban a la proporción áurica, teóricamente las más simétricas.
Elegidas entre centenares, aquellas bonitas piernas enfundadas en medias de rejilla protagonizaron un spot televisivo y se exhibieron durante semanas en todo tipo de carteles publicitarios.
Así empezó Estefanía su carrera de modelo y actriz. Todo fue por buen camino hasta que un directivo de productora intentó propasarse con ella y aquellas piernas de proporción áurea le propinaron una patada en el paquete que lo dejó retorciéndose por el suelo.
Tras aquel incidente, Estefanía concedió una entrevista para explicar lo sucedido. En aquella aparición televisiva, la última de su breve carrera, se despidió con una vieja anécdota atribuida a Diógenes:
«Pasó un ministro del emperador y le dijo a Diógenes: “¡Ay, Diógenes! Si aprendieras a ser más sumiso y a adular más al emperador, no tendrías que comer tantas lentejas”. Diógenes contestó: “Si tú aprendieras a comer lentejas, no tendrías que ser sumiso y adular tanto al emperador”».
© Jon Fusta
El siguiente microrrelato resultó finalista en el IV Concurso de Microrrelatos Lenteja de Tierra de Campos.
GAZUZA
Mi padre cayó en el frente de Aragón y a su padre le dieron el famoso paseíllo. Luego fue mi hermano el que murió de varicela. Esas cosas pasaban. Solo quedamos en pie las mujeres de la casa. En aquellos tiempos de penurias y escasez, subsistir era un asunto de lo más espinoso, pero gracias a las friegas de la abuela, que sobaba a los niños del pueblo para curarles el empacho, al menos teníamos algo que llevarnos a la boca.
Pero fuimos de mal en peor. Las limosnas que recibíamos en forma de comestibles se redujeron drásticamente con el aislamiento internacional, la severa sequía de mediados de los años cuarenta y los consecuentes años del hambre. ¡Qué calamidades pasamos, Virgen Santísima! ¡Cuántos insufribles dolores de barriga! De no ser por las tisanas de raíces, las mondas de patata, las zanahorias silvestres, los ajos porros y, cuando peor pintaba la cosa, los tres sacos de lentejas que nos dio un compasivo estraperlista, nos habrían tenido que enterrar. De tantas lentejas que comimos, nos hicimos a ellas de tal modo que, al volver a ingerir otros alimentos, nuestros cuerpos reaccionaron enfermando.
Aunque los años pasaron y con ellos la miseria, la abuela nunca dejó de sembrar lentejas. Intentamos persuadirla, pero no hubo manera. Murió sembrando.
© Jon Fusta
El siguiente microrrelato resultó finalista en el X concurso de microrrelatos del Ateneo de Mairena.
SE FUE
Nico vendía los tamales que preparaba la abuela. Antes de regresar a la chabola, se pasaba por la calle de las putas. Le fascinaba observarlas. Los hombres se acercaban a ellas, en carro o a pie, con el propósito de llevárselas por ahí. La mayoría regresaban un rato después, pero algunas desaparecían hasta el día siguiente o no volvían nunca. Una tarde, armándose de valor, Nico se acercó a una puta con el último tamal en la mano y se lo ofreció.
—¿Me lleva con usted?
Ella miró el tamal y dedicó una sonrisa al chico.
—¿Adónde quieres que te lleve, corazón?
Nico se encogió de hombros. Deseaba encontrar a su madre más que nada en el mundo.
© Jon Fusta
Por último, tuve el honor de ganar un concurso-homenaje en memoria del célebre humorista Chiquito de la Calzada. Si no lo conoces, te explico brevemente que Chiquito fue ninguneado por los puristas, pero los que apreciamos su humor popular y, sobre todo, su manera de transmitirlo, nunca olvidaremos su genio y figura. Va por usted, maestro…
VISITA GROMENAUER
Una sombra alargada y siniestra se deslizó por la pared hasta reunirse con su legítimo propietario, un anciano mortecino de ojos abismales.
—Bienvenido a mi humilde morada —dijo—. Yo soy Drácula y…
—¡No me reconoces, pecador! —lo interrumpió Chiquito—. ¡Soy el fistro que hizo de Brácula! ¡Ahora soy como tú de inmortal; te das cuen!
© Jon Fusta
¿Cuál de estos ejemplos de microrrelatos destacarías? Te leo en los comentarios
Sigue leyendo
No te vayas sin leer 7 microrrelatos divertidos y cortos.

7 febrero, 2021
¡Me han gustado los micros! Yo también participé una vez en el concurso «Lenteja tierra de campos» (sin suerte). Comparto también muchas de las razones por las que ahora no participo, salvo excepción contada, en concursos de relatos. Aprovecho para mandarte un fuerte abrazo.
8 febrero, 2021
Hola, Jorge. En los concursos es muy complicado subirse al podio por la cantidad de personas que participan y, en algunos casos, por los enchufes o favoritismos. Pero merece la pena tomarse las molestias, no dejes de insistir. ¡Un abrazo!
6 febrero, 2021
Qué buenos micros. A mí nunca me gustó Chiquito, fíjate que mala persona soy.😆 Conozco su historia y aplaudo que llegase a donde llegó porque lo merecía, pero no me gustaba su humor.
Están muy bien narrados, pero qué te voy a decir que tú no sepas si, además, ganaron premios. El de la guerra dice tanto en tan poco. Dice mucho, lo dice todo. Así es la gente de esa generación y la de la siguiente.
6 febrero, 2021
Hola, Isabel, muchas gracias por pasarte a leer y a comentar. Chiquito fue un torpedo que causó estragos por su forma de ser y expresarse. Su humor, al fin y al cabo, era un repertorio de chistes tirando a malos, pero con su gracia y desparpajo se ganó la admiración de mucha gente. Un tipo entrañable.
5 febrero, 2021
Menudos micros tan buenos, Jon. Me han encantado los cuatro. Creo que «Gazuza» debía de haber corrido mejor suerte, ya que me ha parecido buenísimo. Pero los tres son buenísimos. El de Chiquito creo que es una genialidad: corto, directo y muy ingenioso.
Enhorabuena por estos trabajos y mucho ánimo porque estoy convencido que el tiempo te va a poner en el lugar que mereces como escritor. Un enorme abrazo.
5 febrero, 2021
Muchas gracias, Fer, siento que fueras víctima de la misma jugarreta en lo tocante a los premios. En todas partes hay caraduras y gente legal. Yo de vez en cuando, aunque me da pereza, sigo participando en los concursos, sobre todo para que los soplapollas no se salgan con la suya (un par de hostias les daba a cada uno, a ver que tal se desenvolvían en el cuerpo a cuerpo, jajaja). Hay mucho impostor organizando concursos falsarios, pero se trata de ir probando hasta quedarse con la matrícula de los buenos. Al final aprendes a detectar su apestoso rastro.
En cuanto a los relatos, me alegra que los disfrutaras; son de los primeros micros que escribí, allá por el 2017.
4 febrero, 2021
Son cuatro microrrelatos estupendos, Jon. A mí me da un poco de pereza lo de los concursos aunque he participado en algunos.
Un abrazo
5 febrero, 2021
Muchas gracias por comentar, Mariángeles.